¿Qué he aprendido de observar?
Al observar la clase de Javier me han llamado la atención los siguientes aspectos:
- Su cercanía con los alumnos y su habilidad para emplear el lenguaje no verbal para crear un entorno distendido que facilitase el aprendizaje.
- Su paciencia para explicar repetida y lentamente las actividades de manera natural.
- Su habilidad para pasar de una actividad a otra de manera fluida y sin interrumpir el ritmo de la sesión.
- La forma en la que en lugar de responder directamente a una pregunta la lanza al grupo para que ellos mismos la contesten.
- La manera en la que propicia la interacción entre los alumnos quedando él en un segundo plano, aunque siempre disponible.
- La gestión flexible de los tiempos.
- Como permite que los alumnos desarrollen sus argmentos sin interrumpirles constantemente, les corrige en función de su nivel y así mismo evita explicar cosas que no entenderán, reduciendo así el estrés de los alumnos.
¿Se corresponde con lo que esperaba?
Sinceramente no, ya que en base a mis creencias, una clase de idiomas como la de Javier no la consideraba en absoluto y comprobar que es posible su desarrollo me llena de ánimo por procurar aplicar esas mismas capacidades docentes en el futuro.
¿Qué preguntas me planteo?
Sobre todo me planteo preguntas concretas respecto al desarrollo de actividades, cómo diseñar actividades que fomenten la interacción entre alumnos, cómo identificar si los métodos aplicados resultan útiles a los alumnos; cómo gestionar los tiempos de manera flexible, cómo aprovechar las dudas que surjan para desarrollar cuestiones que se deben trabajar pero que no se planearon en un primer momento.
Muchas de estas cuestiones creo que las podré ir resolviendo haciendo uso del portfolio, o del diario del profesor en su momento. Es decir, sobre todo mediante la investigación en acción.
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