lunes, 10 de marzo de 2014

CFPM01-14 (2) M2_UF1: Act.4

¿Sirven las tareas de la vida cotidiana para enseñar una lengua? ¿Por qué?
En mi opinión las tareas de  la vida cotidiana no sólo sirven para enseñar una lengua, sino que son las más adecuadas por varios motivos. En primer lugar porque la simulación de estas situaciones, o el trabajo del léxico, gramática y otros componentes de la lengua que se emplea en el desempeño de dichas tareas, motiva en gran medida a los alumnos, ya que la utilidad de estas actividades es evidente. Por otro lado son actividades que permiten la interactuación en el aula y por lo tanto un ritmo dinámico en las sesiones. Así mismo, permite practicar no sólo la interacción sino todas las demás competencias de la lengua como la expresión oral o escrita,  y comprensión oral o escrita.

Una buena actividad para llevar al aula sería por ejemplo, dentro de las acciones que realizo diarimente, recrear un supermercado y que los alumnos se enfrenten a la situación concreta de no encontrar un determinado producto, de manera que uno de ellos sea el cliente, otro un empleado del supermercado, y otro tercero el encargado del mismo al que se acude buscando una solución para el conflicto. El objetivo comunicativo sería la interacción oral en el ámbito público, así como la expresión oral (al explicar el encargado el paradero del procucto deseado) y la comprensión escrita (al aprender a leer los carteles confeccionados imitando al supermercado).

¿Cuándo era estudiante usé alguna actividad de la vida ordinaria? ¿Qué aprendí?
Recuerdo que en clase de francés en el colegio simulamos estar en una tienda de ropa. Para esa actividad estábamos encargados de llevar al aula distintas prendas, de manera que el léxico empleado fuera lo más variado posible. De esta manera trabajamos tanto las formulas formales para dirigirnos tanto al dependiente como al cliente y el vocabulario concerniente a las prendas de ropa y partes del cuerpo. En esta actividad adoptábamos todos los roles por turnos de manera que tuviéramos que desenvolvernos en todas las situaciones. Aún con el paso de los años recuerdo con detalle tanto los componentes lingüísticos utilizados como la actividad en su totalidad. Lo cual es muestra más que suficiente de que estas actividades, por lo general funcionan en el aula.

¿Si tuviera que traducir de nuevo el texto eslavo, qué estrategias utilizaría? ¿Por qué?
En primer lugar es importante situarse en un contexto para lo que ayuda fijarse en los colores y logos que podemos identificar con un golpe de vista. A continuación me fijaría en elementos más propiamente de la lengua. Es decir palabras escritas en alguna lengua que sí conozca, así como números, siglas o signos de puntuación.

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